Debido a su trascendencia turística y
cultural, consideramos adecuado describir seguidamente en qué consisten las Ferias del
Motín, declaradas de Interés Turístico Nacional y a las que, según estimaciones
oficiales, en 1998 asistieron más de trescientas mil personas.
Estas fiestas comenzaron a celebrarse en
1982, y rememoran los históricos hechos acaecidos entre los días 17 y 19 de marzo de
1808 en el Real Sitio, y que popularmente se conocen como Motín de Aranjuez. El Motín
culminó con la caída del Ministro de Carlos IV, Manuel Godoy; la revuelta tuvo como
consecuencia la subida al trono de Fernando VII, hijo del monarca. Estos acontecimientos
fueron el preámbulo de lo que ocurriría meses después en Madrid, el 2 y el 3 de mayo
del mismo año, y la posterior invasión napoleónica.
La representación del Motín se realiza en
el Patio de Armas del Palacio Real, lugar en el que se desarrollaron los hechos;
participan cerca de doscientos vecinos, ataviados con trajes de época. También se
representa la «torna y asalto» del antiguo Palacio de Godoy, culminando con la quema
simbólica de sus enseres y encerrándole en los calabozos municipales.
En el marco de las Ferias del Motín
también se celebran otros actos de singular y pintoresco interés, como son el
nombramiento del «Amotinado Mayor» y la Corrida Goyesca en la que, vestidos como
reflejara en sus cuadros el genial pintor, matadores y cuadrillas desarrollan la lidia
empleando los lances toreros a la antigua usanza.
Asimismo, coincidiendo con estas fechas,
desde no hace muchos años las gentes de Aranjuez han logrado popularizar el que ya es
conocido como «Descenso Pirata del Tajo». A lo largo de tres kilómetros centenares de
vecinos, a bordo de cualquier tipo de imaginativa embarcación, se atreven a realizar el
descenso animados por los miles de espectadores que desde muchas partes de la región
acuden a presenciar el acto desde las orillas del río.
Pero hay otros muchos momentos con actos
programados para que, cualquiera que visite Aranjuez en esas fechas, pueda disfrutar de la
ciudad y del trato de sus gentes. Ya han arraigado plenamente los conciertos que ofrece la
banda Municipal, los desfiles de carrozas y de amotinados y el Concurso Hípico Nacional.
Consecuentemente, las Fiestas del Motín, se
han convertido en un motivo más para acercarse al Real Sitio en una época del año en la
que la localidad muestra, con gran esplendor, sus peculiaridades más hermosas.