Como se ha podido comprobar siguiendo la
lectura de este libro, en casi todas las épocas del año se celebran en Aranjuez actos
lúdico-festivos para todas las edades y gustos; pero es especialmente en Navidad, en las
fiestas patronales de San Fernando (30 de mayo), y con motivo de las Fiestas del Motín
(principios de septiembre) cuando los ribereños toman las calles participando en los
actos cuidadosamente preparados por el Ayuntamiento y los colectivos vecinales. Son
fiestas en las que los foráneos son invitados a disfrutar de la alegría y del jolgorio,
acompañados por la cálida hospitalidad difícilmente superable de las gentes de
Aranjuez.
Durante los últimos años las fiestas
locales han sufrido ciertas modificaciones, que han repercutido en una mayor
participación de los asistentes y en un mejor lucimiento de las actividades que cada año
se programan. Como ejemplo, baste mencionar que, gracias a la colaboración del Patrimonio
Nacional, se puede utilizar la Plaza de la Mariblanca para la instalación de verbenas y
celebración de actos musicales multitudinarios. Otra innovación reciente ha sido la
institucionalización de la elección de la Maja Goyesca de Aranjuez.