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El Jardín de Isabel II ocupa al pequeño terreno que se dejo para construir una
manzana de casas paralela à la Infante en la Plaza de San Antonio. Teniendo el cargo de
administrador en 1830, Don Miguel del Pino, dispuso una plantación de un cuadrado de
árboles en aquel solar que ofrecía poco atractivo desde los balcones del Palacio Real.
Más adelante para conmemorar los
acontecimientos políticos de 1834, se construyo en el centro rodeado de calada y alta
verja de hierro, un pedestal de mármol blanco sobre el que se coloco una buena estatua de
bronce de pequeña altura, representando a la Reina Doña Isabel II, regalo que con este
objeto hizo el embajador francés Mr, Juan Luis Brúñete.
Colocaronse ocho bancos de piedra con respaldos perfectamente laboreados y ocho marmóreos
jarrones sobre altos pedestales, suprimiendo todo encomio con decir son hermanos y aun
mejores que los del Jardín de Parterre.
Se cerró el cuadro con una sencilla verja
de madera para conservar los arbustos y varias flores que se plantaron, sustituyéndola
con la actual de hierro y machones de cantería, en virtud de la Real Orden de 14 de
septiembre de 1844.
Habiendo crecido considerablemente los
robustos plátanos que le rodean, presenta una deliciosa perspectiva en aquel punto este
reducido vergel, cuyo interior se puede examinar acercándose al enverjado, el que tiene
por base un cómodo y prolongado canapé de piedra por la plaza de San Antonio con dos
estradas igualadas a la de la portería por la calle de la Gobernación donde hay dos
pequeñas casetas. |