La casa-museo de marinos fue levantada en las
cercanías del embarcadero del jardín del Príncipe en recuerdo a las actividades
realizadas a lo largo del siglo XVIII y como albergue y conservación de las falúas que
compusieron la flota del Tajo, y de las embarcaciones regaladas a los reyes en diversas
ocasiones. Destacamos las más interesantes siguiendo un orden cronológico. En primer
lugar, la falúa que perteneció a Carlos IV, construida en Cartagena, y decorada por
Maella en toda la línea de flotación con los escudos de todas las provincias españolas.
En la proa hay una figura de titán pisando una ostra, y en popa el escudo de España
coronado. En cada una de las esquinas está representada una fama con trompeta, que
sostiene parte del toldo de la cámara regia. La falúa de Fernando VII tiene una graciosa
forma de cuna con la figura de San Fernando, y fue también una realización cartagenera.
La cuarta esposa de Fernando VII, María Cristina, tiene una embarcación en forma de
templete con la parte más alta tallada y dorada. Es posible que sea obra de artistas
valencianos. En su popa se puede contemplar el escudo de España. Se conserva también la
gran falúa de Isabel II, obsequio de la ciudad de Mahón en 1861, y la que perteneció a
Alfonso XII, regalo de, la ciudad de El Ferrol en 1879. Finalmente hay una enorme góndola
con la cabina central en forma de templete en tonos oro verde, regalada posiblemente por
un veneciano a Felipe V. Fue restaurada por Amadeo de Saboya, que hizo de ella una boya
fija en el centro de un estanque, el mismo uso parece que le dio Alfonso XII. |